Las Resoluciones 28 y 29 de la
UNESCO declaran a la Tumba de los Patriarcas en Hebrón como parte integral del
territorio palestino ocupado.
Quienes votaron a favor de
estas resoluciones seguramente no leyeron el texto de esta semana.
“Sara murió en Kiriat Arbá, también conocida como Hebrón”
(Jaiei Sara 23:2)
Abraham
para enterrar a su mujer en dicho lugar le habló a los hijos de Jet: “Véndanme
una propiedad para un lugar de sepultura con ustedes de modo que pueda yo
enterrar a mi muerto, [y no tenerla aquí] justo delante de mí” (Jaiei Sara
23:4)
Según
la Real Academia Española vender significa “traspasar a alguien por el precio
convenido la propiedad de lo que se posee”.
En
primer lugar, Abraham le paga a Efrón 400 shekels de plata, un valor irrisorio
y altamente desproporcionado en función a lo que valía.
En
segundo lugar, y para que no queden dudas, Abraham “Pesó para Efrón la plata
que había sido mencionada en presencia de los hijos de Jet” (Jaiei Sara
23:16). Y “Fue la compra de Avraham con todos los hijos de Jet que vinieron a
la puerta de la ciudad como testigos presenciales” (Jaiei Sara 23:18)
También
el precio, aunque exorbitante tiene una explicación. El número 400 puede
descomponerse en 8 veces 50. 8 es el número que sigue a los días de la semana y
50 al número de años tras el cual hay que devolver la tierra a su propietario
inicial. El numero 400 vienen a simbolizar lo que viene más allá de nuestro
tiempo en esta vida.
Es
decir, el derecho a la tierra más allá de todo tiempo. Un derecho eterno como
propiedad del Pueblo de Israel.
Un
derecho que, aunque un organismo internacional busque deslegitimar, la palabra
de D´s está por encima de todo.
Sara fue enterrada ahí,
terminando una vida mortal que se replicó en muchas. La Sara que vivió con Abraham, la Sara que río cuando le
dijeron que quedaría embarazada, la Sara que proyectó su ejemplo en Rivka, la
Sara que sufrió por la Akedat Itzjak pero por sobre todas las cosas la Sara que
nos enseñó la bondad.
Nuestro paso por esta vida es
limitado. Vivamos cada día como si fuera el último y agradezcámosle a D´s como
si fuera el primero. Venimos a este mundo desprovistos de todo y nos vamos de
la misma forma. Sólo quedamos como recuerdos, de las páginas que escribimos en
nuestro libro de la vida.
Y aunque un puñado de mortales
trate de tergiversarlas, recordemos siempre que nosotros también vivimos más de
una vida.
D´s así lo quiere.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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