Uno
hubiera esperado que la parashá en donde el Pueblo de Israel recibe los Diez
Mandamientos tenga un nombre especial alusivo a tal importante acontecimiento.
Podemos
cansarnos de esperar que así sea.
El
nombre de esta Parashá es el nombre del suegro de Moshé: Iltró.
¿Quién
fue Iltró para merecer semejante kavod?
Iltró
era un sacerdote midianita no contento con su religión. Después de buscar y
buscar respuestas escuchó sobre el Dios de Abraham. Aquél que había mandado
diez plagas a Mitzraim, liberó al Pueblo de Israel de la esclavitud y abrió el
Yam Suf para que pudieran seguir hacia la Tierra Prometida.
Iltró
sentó la base de lo que sería el proceso de Guiur. Nadie te obliga a hacerlo.
Sólo tu amor, tu voluntad y el reconocimiento de Dios serían suficientes para
ser aceptados dentro de nuestro Pueblo.
Una
persona que nace de vientre judío ya tiene genéticamente incorporado el amor a
Dios y el respeto a sus mitzvot.
Dios
sabe cuando los sentimientos de un gentil son verdaderos y logra cambiarlos.
A
pesar de todos los avances en materia de manipulación de genes sólo Dios puede
modificarlos para cambiar la forma de sentir.
En
esta porción de la Torá, donde las Tablas son entregadas, nos enseña que
cualquier persona que quiera pertenecer a nuestro pueblo puede hacerlo siempre
que se dé la premisa de que Él haya modificado su genética.
Por
eso las Tablas están divididas en dos. La primera se refiere a las relaciones
entre el hombre y Dios. Las segundas entre los hombres porque el mundo que Él
creó está habitado por ellos.
Respetemos
a quien quiera pertenecer a nuestro pueblo.
Como
fuimos hechos a Su imagen y semejanza debemos ser dadores natos. Y una de las
condiciones de dar es recibir a quién necesita ser recibido.
Hay
muchísimos Iltró dando vueltas por el mundo y nosotros somos responsables de
que se unan a nuestro pueblo.
Shabat
Shalom
Lucas
FIsbein
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