viernes, 3 de abril de 2015

Pesaj 5775

Pesaj es más que una festividad en donde recordamos nuestra salida de Mitzraim. Es el momento en donde quedan unidas las generaciones donde la Torá nos dice “Y le contarás a tu hijo ese día, diciendo: fue por ello que Dios hizo eso por mí a la salida de Mitzraim”.

Es un momento único en donde nuestros niños, libres por la inocencia de sus almas, toman un rol protagónico.

En el Séder tenemos al sabio, al rebelde, al simple y al que no sabe preguntar.

En algunos casos se menciona a un quinto niño que directamente no conoce lo que fue Pesaj.

A ese niño debemos apuntar. A quien no conoce que fuimos oprimidos y esclavizados en Mitzraim. Tuvimos la esperanza que algún día alguien nos liberaría.

Entonces apareció Moshé. Primero como príncipe egipcio ya que había sido rescatado por Batia de las aguas del Rio Nilo.

Luego descubre sus raíces y orígenes y Dios descubre en Él al líder necesario para liberar a nuestro Pueblo.

Con una mano atrás y otra adelante partimos al desierto en busca de la Tierra Prometida. Llegamos al Yam Suf y sólo teniendo fe en Dios pudimos cruzarlo. Y obtuvimos la tan preciada libertad.

Pesaj es la festividad que nos enseña que no son las palabras claras sino la convicción en su significado la que muestran el camino.

Moshé era tartamudo y eso no impidió que nos liderara a través del desierto. No fueron la forma en que las palabras salían de su boca sino el mensaje que transmitía. La Torá no nos dice “Moshé dijo” sino “Vaiomer Adonai el Moshé”, “y le habló Dios a Moshé”. Moshé repetía los mandamientos de Dios porque creía firmemente en lo que le era transmitido.

Pesaj es la festividad en donde la fé en Dios toma un rol fundamental.

Cuando Moshé sube al Sinaí a recibir las Tablas el Pueblo de Israel comete el pecado más grave de su historia: el becerro de oro. Solo después que Moshé le suplicara  a Dios que perdone a su pueblo, se nos permite seguir el rumbo y llegar a destino previa desaparición de quienes habían pecado.

Pesaj es la festividad que nos enseña que un líder debe ser humilde ante Dios.

Moshé no pudo entrar a la Tierra Prometida por no cumplir una ley impartida por Dios. Tal vez parezca que golpear dos veces una piedra no sea tan grave pero para quien lidera a una Nación, aún un parpadeo puede ser tomado como síntoma de ceguera.

Pesaj es la festividad en la que recordamos que no necesitamos de grandes construcciones para demostrar nuestra fe en Dios.

El Mishkan era un templo móvil que acompaño al Pueblo de Israel durante sus 40 años de travesía por el desierto. La creencia de que Dios está a cada momento con nosotros no se siente en un lugar determinado. El Mishkan nos acompañó como nos acompaña Dios en nuestros días. A donde vamos Él está.

Pesaj es la festividad de la liberación. El momento en que el Pueblo de Israel al unísono le dice al mundo “No seremos más esclavos”. Y como recuerdo a la esclavitud y a la forma en que tuvimos que salir de Mitzraim comemos matzá.

Por eso es necesario enseñarle al niño que no conoce lo que fue Pesaj la importancia de este día.

Ahora que lo sabe puede ir con el resto a buscar el Afikoman.

La libertad es la condición humana más importante que existe, por eso como dice el cántico que entonamos en la Hagadá, si Dios solamente nos hubiera sacado de Egipto, nos habría bastado.

Jag ha'Pesaj Kasher Ve'sameaj


Lucas Fisbein

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