Pesaj es más que una festividad en donde recordamos
nuestra salida de Mitzraim. Es el momento en donde quedan unidas las
generaciones donde la Torá nos dice ““Y le
contarás a tu hijo ese día, diciendo: fue por ello que Dios hizo eso por mí a
la salida de Mitzraim”.
Es un momento único en donde nuestros niños, libres
por la inocencia de sus almas, toman un rol protagónico.
En el Séder tenemos al sabio, al rebelde, al simple
y al que no sabe preguntar.
En algunos casos se menciona a un quinto niño que
directamente no conoce lo que fue Pesaj.
A ese niño debemos apuntar. A quien no conoce que fuimos
oprimidos y esclavizados en Mitzraim. Tuvimos la esperanza que algún día
alguien nos liberaría.
Entonces apareció Moshé. Primero como príncipe
egipcio ya que había sido rescatado por Batia de las aguas del Rio Nilo.
Luego descubre sus raíces y orígenes y Dios
descubre en Él al líder necesario para liberar a nuestro Pueblo.
Con una mano atrás y otra adelante partimos al
desierto en busca de la Tierra Prometida. Llegamos al Yam Suf y sólo teniendo
fe en Dios pudimos cruzarlo. Y obtuvimos la tan preciada libertad.
Pesaj es la festividad que nos enseña que no son
las palabras claras sino la convicción en su significado la que muestran el
camino.
Moshé era tartamudo y eso no impidió que nos
liderara a través del desierto. No fueron la forma en que las palabras salían
de su boca sino el mensaje que transmitía. La Torá no nos dice “Moshé dijo”
sino “Vaiomer Adonai el Moshé”, “y le habló Dios a Moshé”. Moshé repetía los
mandamientos de Dios porque creía firmemente en lo que le era transmitido.
Pesaj es la festividad en donde la fé en Dios toma
un rol fundamental.
Cuando Moshé sube al Sinaí a recibir las Tablas el
Pueblo de Israel comete el pecado más grave de su historia: el becerro de oro.
Solo después que Moshé le suplicara a Dios que perdone a su pueblo, se
nos permite seguir el rumbo y llegar a destino previa desaparición de quienes
habían pecado.
Pesaj es la festividad que nos enseña que un líder
debe ser humilde ante Dios.
Moshé no pudo entrar a la Tierra Prometida por no
cumplir una ley impartida por Dios. Tal vez parezca que golpear dos veces una
piedra no sea tan grave pero para quien lidera a una Nación, aún un parpadeo
puede ser tomado como síntoma de ceguera.
Pesaj es la festividad en la que recordamos que no
necesitamos de grandes construcciones para demostrar nuestra fe en Dios.
El Mishkan era un templo móvil que acompaño al
Pueblo de Israel durante sus 40 años de travesía por el desierto. La creencia
de que Dios está a cada momento con nosotros no se siente en un lugar
determinado. El Mishkan nos acompañó como nos acompaña Dios en nuestros días. A
donde vamos Él está.
Pesaj es la festividad de la liberación. El momento
en que el Pueblo de Israel al unísono le dice al mundo “No seremos más
esclavos”. Y como recuerdo a la esclavitud y a la forma en que tuvimos que
salir de Mitzraim comemos matzá.
Por eso es necesario enseñarle al niño que no
conoce lo que fue Pesaj la importancia de este día.
Ahora que lo sabe puede ir con el resto a buscar el
Afikoman.
La libertad es la condición humana más importante
que existe, por eso como dice el cántico que entonamos en la Hagadá, si Dios
solamente nos hubiera sacado de Egipto, nos habría bastado.
Jag ha'Pesaj Kasher Ve'sameaj
Lucas Fisbein
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