lunes, 20 de abril de 2015

Tazria-Metzorá

Parte del texto que leemos esta semana hace mención a la enfermedad tzaraat. Vulgarmente se le dice lepra pero es un concepto equivocado ya que la lepra es una enfermedad física y la tzaarat es una enfermedad espiritual.

Para la lepra se iba al médico mientras quien determinaba si era tzaarat era el Cohen.

Uno lo de los causales de esta enfermedad era hablar lashón hará. ¿Tan grave es esta actitud? De acuerdo al Talmud Dios creó al hombre con una boca y dos oídos para que escuchar el doble y hablar la mitad. Así que si derrochamos una capacidad otorgada por nuestro Creador en hablar mal de alguien ciertamente estamos en contra de Su Voluntad.

Como las palabras se las lleva el viento la única forma que teníamos de enterarnos que una persona había hablado lashón hará era por medio de la tzaarat.

El castigo por la misma era el aislamiento.

En nuestros días el castigo de la tzaarat ha desaparecido pero no así sus consecuencias. Hablar mal de alguien implica automáticamente una exclusión sea en forma explícita apartando a la persona o implícita no escuchando más lo que dice.

Bajándolo a la realidad sería como estar en un grupo de whatsapp y hablar mal de uno de sus integrantes. Inmediamente seríamos borrados por el administrador o algún otro miembro nos bloquearía.

El lashón hará también se manifiesta en nuestros días como el bulying.

Cualquier intento de lashón hará significa que nos sentimos tan poca persona que debemos atacar a un tercero para intentar reafirmar lo que nuestro ego caído desearía ser.

Y la difamación viene desde la misma creación del mundo. La serpiente difama a Dios cuando induce a Javá a comer del Arbol del Conocimiento.

Nosotros mismos tenemos la inclinación a hablar lashón hará. Por eso nuestros sabios en la última parte de la Amidá, Elohai Netzor, nos hacen recitar “Dios mío, preserva mi lengua de la calumnia y mis labios de la mentria”.

Dios a la serpiente le partió la lengua y la marcó con manchas parecidas a la tzaraat.

Cuando estemos por hablar lashón hará recordemos que nosotros podemos estar del otro lado. Que es mejor cerrar la boca a tiempo porque las manchas que quedan en nuestra conciencia jamás podrán ser borradas.

Una persona puede decirte que te perdona pero jamás olvidará lo que sufrió cuando escuchó esas palabras de tu boca.

Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Si Dios no habla lashón hará. ¿Por qué debemos entonces nosotros?

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

No hay comentarios:

Publicar un comentario